A Nuevo León se lo chupa la bruja


Ayer vino a Monterrey Eugenia León y se echó una buena plática con mi novia Ericka Carmona. Las dos son excelentes promotoras del arte textil y las tradiciones mexicanas. Aunque Eugenia le gana por partida doble porque además canta como los ángeles y Ericka no canta ni en la regadera. Francamente, canta muy mal.


Sin embargo, en lo suyo, Ericka es bastante buena (una de las mejores de México) y por eso acaban de invitarla unos inversionistas italianos a Milán, a exponer su colección de huipiles, algunas verdaderas obra de arte. Yo le digo a Ericka que en vez de que le paguen el viaje y la estancia allá, les sugiera invertir ese dinero en el ejido Presa de Maltos de Doctor Arroyo, Nuevo León, donde la gente (la mayoría artesanos muy finos) está bien amolada.


De hecho, Presa de Maltos está metida en un buen brete, porque nunca llegó por esos andurriales el Seguro Popular y no creo que llegue el INSABI. La gente se muere por enfermedades crónicas que acá en Monterrey son muy simples de curar.


Y ahora, como Jaime Rodríguez, el Bronco, se negó a firmar el convenio de adhesión al INSABI, las cosas pintan peor, de color negro azabache, en esa región desértica donde el agua es el más preciado bien porque casi no hay.


Jaime es tahúr y le está apostando a ganarle a AMLO más dinero para el sistema de salud estatal (mentira que sea el mejor del país como dice el senatore Samuel Garcia, tan es así que la gente se resigna a esperar para que la atienda un médico más de dos horas en promedio). De mil millones de pesos que recibe aproximadamente de la federación en ese rubro, Jaime espera de perdido doblar la cifra.¡Qué optimista!


Pero como dicen en Presa de Maltos, el gober puede quedarse sin Juan y sin las gallinas. Porque el plazo de firma ya pasó y AMLO no quiere dar su brazo a torcer. Somos casi el único Estado rejego y eso no es ningún orgullo, porque la gente no se sana con puro orgullo sino con medicinas.


Es verdad, como dice Jaime, que al INSABI le faltan reglas de operación claras, que centraliza el sistema de salud, y que la atención de enfermedades graves como el cáncer o la insuficiencia renal, serán pagadas por los pacientes con cuotas de recuperación (cuando en Presa de Maltos, por ejemplo, a veces no tienen ni para comer, más que atole y cabuches, en temporada).


Hay un grave riesgo de que por pedir el doble de recursos en salud, Nuevo León se quede sin un quinto. Y que el gobierno del Estado tenga que asumir solito la inversión completa, desde el pago a médicos y enfermeras, hasta los gastos en medicamentos. Por cierto: ¿Y la delegada del gobierno federal, Yudith Díaz, dónde anda que está tan callada últimamente, siendo la principal responsable de arreglar este desacuerdo ente los dos niveles de gobierno?


A la gente amolada no se le podrá convencer de que el horrendo centralismo, la mala calidad del INSABI y la grilla con la federación, explican por qué no pueden recibir ni siquiera un mejoral para paliar sus dolencias y por qué se los está chupando la bruja, como en aquella canción que interpreta magistralmente Eugenia León.


¡Jaime, ya firma el dichoso convenio de adhesión o mándanos una buena dotación de pasiflorina para quitarnos tanta ansiedad a los nuevoleoneses!

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