Avelina Lésper: destroyer

Avelina Lésper destroyer



Eloy Garza González


La crítica de arte Avelina Lésper destruyó una obra de Gabriel Rico en Zona Maco. La hizo añicos. Dice Avelina que fue sin querer: un accidente. Puede ser. Pero como decimos los comerciantes: “si lo rompes, lo pagas”.


Han acusado a Avelina por “violentar un objeto en delicado equilibrio”. Y añaden: “lo suyo fue un gesto de odio y de ignorancia”.


Yo no creo que Avelina sea enemiga de la cultura. Y menos ignorante. Es más bien, enemiga de los charlatanes de la cultura como Gabriel Rico, por muy seleccionado que sea para la Bienal de Venecia. El odio puede ser un recurso depurador.


Sostener un objeto “en delicado equilibrio”, no es arte. Poner un vidrio con una pelota no es arte. Lo que hace Gabriel Rico (por muy cotizado que esté) no es arte.


Dice mi hermano Óscar Garza (que no sabe tanto de arte pero sí se cálculos matemáticos): “sostener un vidrio templado de más de 2x1 sobre unos delgados tubos de latón, sin soportes ni medidas de seguridad, es irresponsable”.


La física no sabe de arte. Así que más que de Avelina, la culpa es del artista VIP, por mucho que haya montado Gabriel exposiciones en el Aspen Art Museum de Colorado.


Gabriel suele disecar venados, gatos, chivos y coyotes, para ponerles pelotas en la cabeza o una coca cola enfrente de sus narices.


A eso le llama Gabriel: “proceso autodirigido de deconstrucción y recontextualización material”. Qué cosa más imbécil.


A mi me llega Gabriel a disecar a mi perro Mito para ponerlo en una de sus instalaciones bobas, y yo lo correteo con un palo por toda la Avenida Insugentes. ¡No se la acaba, en serio!


Las instalaciones, el arte conceptual, los performance, pasan por un pésimo momento. Sobrevaluados y fatuos, son una vía para lavar dinero y despistar al fisco.


Hizo bien Avelina Lésper rompiendo esa tontería visual que se hacía pasar por objeto artístico. Ya basta de ensalzar a tanto charlatán que vende a precio de oro en el mercado del arte.


Ahora bien, eso no le quita a Avelina su responsabilidad en el delito de daños a propiedad ajena. Tendrá que pagar por lo que hizo. Aunque yo me quite el sombrero, le haga caravanas y le aplauda a rabiar su extremo proceder.


Avelina: si traes con qué, sigue practicando tu crítica de arte a mazazos. Muchos te lo vamos a agradecer. ¡Faltaba más! Aunque no tengamos para ayudarte a pagar la fianza ni el resarcimiento del daño. Además, la rompiste tu.

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