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El próximo opositor de AMLO que se saldrá con la suya

Habría que pegar en todos lados un cartel de “se busca”, como en el Viejo Oeste. Habría que buscar en el departamento de objetos perdidos, como los hay en los supermercados. Habría que publicar un anuncio en avisos de ocasión, que solicite lo hoy no vemos por ninguna parte: un opositor al Presidente Andrés Manuel López Obradorque esté legitimado.

Los adversarios de AMLO pretendieron hallar a los opositores perfectos del régimen en el gremio periodístico y se equivocaron. Un periodista, es decir un miembro de la comentocracia (como nos dice Jorge Castañeda) no es un opositor, es un crítico. Nada más y nada menos. Ni puede ser un enemigo permanente ni puede ser un adulador constante. Claro, los hay en uno y en otro bando, pero a esos no puede llamársele periodistas, si acaso publicistas. Es probable que los únicos periodistas dignos de ese nombre estén en el justo medio: criticando lo criticable y elogiando lo elogiable.

Luego, los enemigos de AMLO buscaron a sus opositores perfectos en dos testas coronadas, a falta de PRI, PAN y PRD que son cacharros inservibles: Felipe Calderón y Vicente Fox. De nuevo, metieron la pata. Ninguno de los dos ex presidentes tiene cara para opinar en contra del Presidente y menos para ponerse como ejemplo de antiguo gobernantes probo. ¿Verdad que no Genaro García Luna? Tanto Felipe como Vicente la regaron feamente en sus sexenios. Y al menos en ellos cabe el viejo refrán: en boca cerrada no entran moscas.

Finalmente, los enemigos de AMLO recurrieron a las redes sociales. O más bien, a los bots que anegan las redes sociales. Mala y cara estrategia. Los bots delatan su falsedad, cada vez son más evidentes y menos efectivos, incluyendo los bots que paga el gobierno federal para que lo protejan de los bots contrarios. Es una guerra virtual absurda y de efectos efímeros. Lucha de fantasmas.

Ahora bien, que hasta ahora no exista ninguna cabeza bien pensante en la oposición no significa que no haga falta un opositor de garra, de fuste, hecho y derecho. Yo diría incluso que nos urge. Hasta por el bien de AMLO y de varios de sus colaboradores que están para llorar, que son unos maletas, unos buenos para nada.

Y es que si no hallamos pronto un buen opositor, pronto aparecerá un mal opositor, o sea, un aspirante a dictador de derechas que sepa (según él), cómo acabar en 15 minutos con el crimen organizado, cómo sentenciar a cadena perpetua a los políticos corruptos (sin excepción), y cómo exentarles los impuestos a todos los millonarios del país. Y ya son varios deseosos, por ahí, que están levantando su mano.