Mito herido


Para olvidarme de tantos problemas, sin aparente remedio, salgo con Mito a pasear al parque. Mito se mete en unos arbustos. Sale arañado, con el cuello rasgado por las ramas. Esa noche, los dos volvemos a casa cojeando, con nuevas heridas en el cuerpo. Le unto cremas y pomadas. Las lesiones dignifican. No hay existencia indemne, sin marcas ni cicatrices. Nos miramos a los ojos, callados. Pero Mito mueve la cola. Y parece decirme: “Tranquilo, aquí no pasa nada”.


#MitoesBello

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